Por: Ps. Graciela Gares
Parte 1:
Parte 2:
El origen de los Juegos Olímpicos se remonta al año 776 a. c. en la antigua Grecia y estaban dedicados a honrar al dios pagano Zeus. Desde aquel entonces hasta hoy, ese evento local evolucionó perdiendo su carácter religioso, para llegar a ocupar el lugar del mayor evento deportivo del planeta.
Cuentan historiadores, que a fines del siglo XIX un pedagogo francés abogó por la importancia de la actividad física y la competencia deportiva para promover la paz y la comprensión entre las naciones y creó el Comité Olímpico Internacional. En 1896 tuvo lugar la primera edición de los Juegos Olímpicos modernos, con la participación de 14 países. A partir de allí, cada 4 años el mundo aguarda expectante la celebración de tal evento. El símbolo de la competencia son varios anillos de diversos colores, entrelazados, representando la unión de todos los atletas del mundo.
Es hermoso presenciar el asombroso espectáculo de la destreza humana de los distintos gimnastas en diferentes disciplinas (32), como gimnasia artística, maratones, natación, baloncesto, boxeo, remo, etc. Los cuerpos de los atletas exhiben una impactante coordinación, elasticidad, plasticidad, resistencia física y armonía, forjadas a base de disciplina y constancia. Es impresionante ver la elongación muscular y el impulso que les permite elevarse alto en el aire, venciendo la fuerza de la gravedad, y hacer piruetas manteniendo el equilibrio y sin caer ni lesionarse.
Una coordinación perfecta entre mente y cuerpo, cerebro, sistema nervioso, miembros inferiores y superiores, todo lo cual habla del diseño increíble del cuerpo humano, cuyo hacedor es Dios. Él es el artista cuya obra se luce en cada Olimpíada, aunque pocos lo reconozcan. Dios merece la gloria en cada olimpíada, pero en la presente, Dios fue ofendido y provocado.
Polémica ceremonia inaugural
El espectáculo tuvo escenas grotescas, de mal gusto y fuera de contexto, donde “Drag Queens” (varones caracterizados como mujeres) se exhibieron parcialmente desnudos, involucrando a una niña menor de edad junto a ellos, lo cual impactó como un planteo moralmente decadente. El carácter artístico que se quiso dar al mensaje no logró hacerlo “más digerible” y las críticas llovieron de inmediato.
Quizá lo más agraviante de la presentación fue que dicho espectáculo se asemejaba demasiado a la representación de La última Cena de Jesucristo, pintada por Leonardo Da Vinci. Muchos cristianos nos sentimos indignados. La parodia realizada levantó una ola tal de protestas y rechazo que obligó a que horas después de la Ceremonia de Apertura, los organizadores tuvieran que borrar el video de la misma por el número de dis-likes y críticas recibidas. Algún patrocinador importante les retiró el respaldo económico.
En una declaración de una portavoz del Comité organizador, se afirma que no hubo intención de mostrar falta de respeto hacia ningún grupo o creencia religiosa, sino promover la tolerancia. ¡Vaya manera de buscar la tolerancia! Negaron asimismo haberse inspirado en la historia sagrada sino en una celebración pagana. Pero hasta el magnate Elon Musk, no profesante del cristianismo, reconoció que fue “extremadamente irrespetuoso para los cristianos”.
¿Por qué ocurrió esto?
Nos parece que no fue un descuido ofender la fe cristiana en esa ceremonia, sino algo premeditado, como parte de la batalla que las fuerzas del mal están librando en estos últimos tiempos contra el Ungido del Señor y sus seguidores. Es que la presencia de la iglesia en el mundo, la Biblia y aún sus propias conciencias, condenan las acciones de quienes viven de espaldas a Dios.
El salmista en la antigüedad también se preguntaba: “Por qué se alborotan los pueblos paganos? ¿Por qué hacen planes sin sentido? Los reyes y los gobernantes de la tierra se rebelan, y juntos conspiran contra el Señor y su rey escogido. Y gritan: vamos a librarnos de sus ataduras.” (Salmos 2: 1 – 2)
Digamos que era previsible lo ocurrido, dado el avasallamiento ideológico que sufre el planeta en consonancia con los objetivos de la llamada Agenda 2030 o Plan de acción para el desarrollo sostenible del planeta y la ideología de género. Todo sigue apuntando a deconstruir la familia, eliminar las naturales diferencias entre varones y mujeres, desvincular el sexo biológico de la identidad de cada individuo, legalizar cambios de sexo, etc.
Pero la ocasión elegida para llevar a cabo este atropello, nos trajo a la mente de inmediato el modelo de cambio político llamado “Ventanas de Overton”, orientado a vencer resistencias, implantar nuevas ideologías en la sociedad y hacerlas populares. La ocasión de los Juegos Olímpicos era inmejorable: todos los ojos del mundo miraban hacia Francia con expectativa. La competencia gozaba de la aceptación mayoritaria de la población mundial. Infiltrar en el espectáculo inaugural del evento, los paradigmas que determinados grupos de presión desean que sean adoptados, podía funcionar.
Objetivos de las Ventanas de Overton
1º) quitarle el carácter de tabú a una idea; redefinir lo que era inaceptable, planteándolo como un derecho legítimo.
2º) hacerlo aceptable, condenando a quienes lo rechazan como “intolerantes”.
3º) presentarlo como sensato, un derecho que le está siendo violentado a alguien quien es definido como una víctima.
4º) promoverlo como popular, apelando al cine o a famosos que se identifican con la conducta que se desea promover.
5º) llevarlo al plano político legislativo para consagrarlo en ley.
Podemos interpretar la intención de avanzar en naturalizar y popularizar – aún ante los niños-, conductas que la Biblia define como depravadas. “Como no quieren reconocer a Dios, Él los ha abandonado a sus perversos pensamientos para hacer lo que no deben”. (Romanos 1: 28)
Los cristianos no vamos a aceptar la normalización de anti-valores para la cultura occidental. Hoy ellos se ríen de Dios.
“Pero el que gobierna en el cielo se ríe; el Señor se burla de ellos.
Después los reprende con enojo; los aterroriza con su intensa furia.
Pues el Señor declara: He puesto a mi rey elegido en el trono de Jerusalén,en mi monte santo”. (Salmos 2: 4 – 6)
Aún estamos en los tiempos de la gracia, y cuando este período acabe será Dios quien se reirá de ellos, si no se hubieran arrepentido. Mientras tanto, Dios los espera para tener misericordia de ellos. “Él está ansioso por mostrarles su amor, porque el Señor es un Dios de justicia. Dichosos todos los que esperan en Él.” (Isaías 30: 18)
Ps. Graciela Gares: Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 h

