Las profecías mayas: comentario valorativo – 2

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Por: Alvaro Pandiani

En la entrega anterior terminábamos nuestro comentario acerca de las profecías mayas observando que en los adherentes a las mismas podía apreciarse una velada reivindicación social, cultural y étnica de los pueblos indígenas americanos, unida al regreso de creencias religiosas paganas precolombinas, y nos tomamos un tiempo para reflexionar acerca de la medida en que debemos, los cristianos del siglo XXI, predicar el evangelio de Jesús, tal como lo predicó la Iglesia del Nuevo Testamento.

Volviendo a este resurgimiento de las creencias amerindias, centradas en las profecías mayas, es de destacar que, en apariencia como parte de una tardía vindicación, algunos iniciados en el conocimiento de estas profecías, pretenden ilustrarnos sobre los hechos por venir en breve, de aquí a tres años (porque hasta fecha tenemos), no sin antes preguntarse si será conveniente que nos sea revelado dicho conocimiento: “En estos últimos meses que estuve evaluando la posibilidad de escribir esta nota, me encontré en la disyuntiva lógica que conlleva la responsabilidad de manejar cierto conocimiento. Las alternativas son dos; transmitir todo aquello que sabemos, dando así la posibilidad de que el lector se haga responsable de lo que conoce, o manejar con cautela la información, de modo que inevitablemente se deba suavizar el tono para no crear un colectivo humano negativo o lo que se llama una masa critica tal que termine por plasmar los miedos en la materia” (www.formarse.com.ar/enigmas/2012); (énfasis mío).

El autor del artículo citado se muestra muy considerado, pero muy ampuloso en sus expresiones; “colectivo humano negativo”, “masa critica” y “plasmar los miedos en la materia”, todo lo que en realidad quiere decir, que la gente no entre en pánico y arranque a correr a lo loco para todos lados. El sujeto insiste en que los mayas predijeron una transformación global de inaudita magnitud para el 21 de diciembre de 2012. Sin embargo, pese a ser tan buenos astrólogos, los mayas fracasaron en profetizar dos debacles importantes, verdaderamente apocalípticas para su sociedad: el declive de su Imperio, que los llevó a regresar a una existencia más primitiva en la selva; y peor que el anterior: la llegada de los representantes de una civilización técnicamente más avanzada, que arribaron a las costas de América con afán de conquista y dominación.

Con todo, algunos individuos pretenden que los mayas pudieron predecir nuestro futuro. ¿En qué se basa esta afirmación? En que esta civilización indígena, como vimos grandes astrónomos, porque no hay por qué dudar que lo fueron, desarrollaron varios calendarios; uno de ellos, llamado “Cuenta Larga”, cuyo final representaría una fecha escatológica. Ahora, no todos están de acuerdo en que el final de la Cuenta Larga maya represente una fecha apocalíptica para la humanidad. En el artículo que ya hemos citado, El Calendario Maya termina el 21 de diciembre de 2012, el autor cita a un guatemalteco llamado Carlos Barrios, sacerdote ceremonial maya actual, quién dice: “Otros escriben sobre profecías en nombre de los mayas. Ellos dicen que el mundo acabará en diciembre del 2012. Los ancianos mayas están enfadados con esto. El mundo no acabará. Se transformara” (www.bibliotecapleyades.net/…/esp_ tzolkinmaya10.htm). Y en el artículo titulado, justamente, No habrá Juicio Final en 2012, leemos:

“El calendario se construyó… aproximadamente sobre el 250-900 d.C. Los mayas usaron muchos calendarios distintos y veían el tiempo como un engranado de ciclos espirituales. Aunque los calendarios tenían usos prácticos, tales como en tareas sociales, de agricultura, comerciales, y administrativas, había un elemento religioso muy fuerte. Los mayas…  usando un innovador método, fueron capaces de extender el Calendario Circular de 52 años… La respuesta a un calendario más largo pudo encontrarse en la “Cuenta Larga”, un calendario que duraba 5126 años. La Profecía Maya está completamente basada en la suposición de que algo malo va a suceder cuando el calendario de la Cuenta Larga Maya se acabe

Y agrega:

“…la Cuenta Larga comienza en… la fecha moderna del 11 de agosto de 3114 a.C.… finaliza 5126 años después, el 21 de diciembre de 2012”.

Pero sigue diciendo:

“Cuando algo termina (incluso algo tan inocente como un calendario antiguo), la gente parece pensar en las posibilidades más extremas para el final de la civilización como la conocemos…  en realidad no hay muchas pruebas que sugieran que llegará el día del juicio. Si acaso, los mayas predicen un milagro religioso, no ningún siniestro.

Y concluye:

La Profecía del Día del Juicio Maya está puramente basado en un calendario el cual creemos que no ha sido diseñado para calcular fechas más allá de 2012”.

(www.cienciakanija.com/…/no-habra-juicio-final-en-2012).

Con un criterio más práctico, y desprovisto de toda magia, este artículo nos presenta una interpretación más coherente, científica incluso, de este arcaico calendario. La Cuenta Larga Maya debería ser vista como un logro superlativo de una antigua civilización centroamericana; la evidencia de un avanzado conocimiento astronómico, alcanzado por un pueblo desarrollado en muchos aspectos, pero infiltrado por la tendencia a la interpretación mágica de los hechos del universo, natural en una cultura pre-científica, que además vivía en estrecho contacto con la naturaleza. Creada en el período clásico de la civilización maya, que culminó hacia el año 900 después de Cristo, la Cuenta Larga se proyecta más de mil años en el futuro. Los más probable es que los sabios mayas que la crearon hayan trabajado arduamente para que su calendario cubriera un período de años que a ellos les resultaría inimaginable, y que no tuvieran idea de qué les depararía el porvenir en tiempos tan lejanos; y que al llegar al equivalente del año 2012 de nuestro calendario, hayan dicho: “Bueno, hasta aquí llegamos; más allá de esa fecha, que sigan otros”.

Entonces, pensar que el fin de la Cuenta Larga Maya representa la llegada del fin del mundo, sería como si un niño en edad escolar mirara un calendario moderno, colgado quizás en la pared de la cocina de su casa, y al ver que finaliza el 31 de diciembre, creyera que el 1º de enero el mundo ha de terminar.

En un foro sobre las profecías mayas y la eventual proximidad del fin del mundo, encontré una anotación interesante. Un internauta, notoriamente fastidiado por la reiteración de anuncios apocalípticos que surgen cada poco tiempo de muy diversas fuentes, decidió tomárselo a broma y escribió: “jejeje… ¿otra vez se va a acabar el mundo? ¿Cuántas veces serán?” (foro.univision.com/univision/board/message?…).

La noción del paso del tiempo viene con la conciencia de sí mismo y del entorno, y con esta noción, la idea de un final para todo, incluso para nuestra vida. Tal vemos en el mundo que nos rodea, y eso asimilamos como natural. Como dice el sabio en Eclesiastés: “lo mismo le sucede a los hijos de los hombres que a las bestias: como mueren las unas, así mueren los otros, y todos tienen un mismo aliento de vida” (3:19). La idea de un final para todo deviene en la noción del fin del mundo; este fin del mundo puede ser visto como un evento cataclísmico global, o una serie de eventos catastróficos que acaben con la vida sobre la Tierra, o como un suceso de magnitud menor, pero suficiente como para destruir la civilización humana tal como la conocemos. De hecho, como ya fue dicho, la llegada de los europeos a las costas de América hacia fines del siglo XV, y el ulterior proceso de conquista que comenzó casi de inmediato, con la humillación y esclavización del indio y el avasallamiento de su cultura y estilo de vida, fue un verdadero “fin del mundo” para los pueblos indígenas que habitaban estas tierras, y las dominaban en libertad.

¿Por qué surgen y prosperan estas ideas acerca de un “fin del mundo” más o menos próximo? Además de la noción de que todo tiene un fin, hoy en día existen razones para temer una evolución hacia el deterioro definitivo del medio ambiente que sostiene la vida sobre nuestro planeta. Y en esta era de comunicaciones instantáneas, numerosas organizaciones ecologistas se han encargado de dar reiteradamente la voz de alarma acerca de esta peligrosa perspectiva, hablando de cambio climático, calentamiento global, deforestación indiscriminada, destrucción de la capa de ozono, agotamiento de los recursos naturales, etc.; todos problemas muy reales, que la humanidad debe enfrentar. Si sacáramos a Dios de la escena, verdaderamente el futuro de la humanidad dependería exclusivamente de la respuesta que sepamos dar, como especie inteligente, a estos retos. A esto se agregan los esotéricos de siempre, agregando a la alarma de los crédulos la amenaza de cataclismos cósmicos, erupciones solares, invasiones alienígenas, los siempre presentes asteroides y cometas que se acercan a la Tierra con malas intenciones, y hasta todo un planeta, el mentado Hercólubus, que causaría catástrofes en el nuestro o no, dependiendo más o menos de nuestra actitud y disposición a recapacitar, (con lo que Hercólubus parecería ser un planeta inteligente, como el de la película Solaris).

Ya en el terreno místico, aparecen una y otra vez las predicciones de un viejo (y querido) conocido: Nostradamus; la profecía de San Malaquías (no el Malaquías de la Biblia, sino un arzobispo irlandés medieval), que sostiene que el actual papa, Benedicto XVI, sería el último pontífice romano de la historia (una profecía que ni la Iglesia Católica Romana acepta, a pesar de que es un santo de ellos), y más recientemente los “códigos secretos” de la Biblia (todo un tema para otra entrega). Y ahora, a la lista se agregan las profecías Mayas. Toda esta ensalada religiosa que combina creencias cristianas, seudocristianas y no cristianas de diverso origen, merece una puesta en perspectiva desde la Biblia y la fe cristiana, lo que intentaremos hacer en la próxima y última entrega de este ciclo sobre las profecías mayas.

(Extractado y condensado del artículo 2012, publicado en iglesiaenmarcha.net en julio de 2009)

2 Comments

  1. Dario dice:

    hola pues yo opino que no se sabe nada por ahora va ya sabemos q la mayoria de las predicciones se cumplieron pero nadie sabes nada de lo q va asuceder hasta ese momento, por algo existe el destino todo puede cambiar, yo al menos voy a empezar a prepararme espiritualmente jaj!. Pero lo q yo opino q los humanos cambian cuando estan al borde del presipicio por q somos asi hasta q no nos damos cuenta q estamos por morirnos no cambiamos..

    bueno era eso jjej Feliz 2013 por si dejamos de existir jajaja asi les deseo con tiempo jejje

    mi correo por si me quieren contactar por qtengo algunas dudas

  2. Ester dice:

    Estoy pensando en voz alta. El rescate de lo amaerindio -creencias de distinto tipo, prácticas, conocimientos populares en relación a diferentes temas- no es de ahora. La antropología y más precisamente la etnografía se ha dedicaco a hacerlo , uno de sus representantes ha sido Fals Borda. Durante mucho tiempo el llamado conocimiento popular sin base científica no era considerado o tenido en cuenta . No todo conocimiento popular resulta ser engañoso por eje. observar la aparición de ciertos crustáceos en la costa fue (es) para muchos pueblos señal de grandes lluvias.
    En relación a lo que alude el columnista tb. otros pueblos de la antigüedad construían estas creencias y conocimientos que resultan ser enriedos y enredados. Lo malo es cuando otros toman éstas construcciones y las reflotan con un significado religioso y de creencia y de culto que sabemos donde termina.La confusión es grande.
    Y como el ser humano busca y busca aferrarse de algo se prende de todas éstas cosas.

    Sin lugar a dudas ESCLARECER ESTO ES FUNDAMENTAL . PREDICAR A JESUCRISTO ES ESENCIAL Y EXISTENCIAL. Y esto debe hacerse a todo nivel .Y todos alertas, nadie está libre de caer en éstas cosas. Nuestro enemigo es muy astuto.

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