Por: David Silveira
Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.
Deuteronomio 4: 9
Una de tantas bendiciones que tiene Dios para nuestras vidas, es la dicha de ser abuelos. Como si no hubiera sido suficiente la bendición y responsabilidad que conlleva ser padres y educar e influir en nuestros hijos, muchos de nosotros tenemos el deber, y más aun siendo hijos de Dios, de ser guías y consejeros de nuestros nietos.
Vivimos en una sociedad que se hunde cada vez más y más en la inmoralidad, en la violencia, en la pérdida de valores, entre tantas otras condiciones propias de este tiempo; lo cual obliga a la familia cristiana, de manera urgente y fundamental a estar atentos y actuar conforme nos manda Dios en su Palabra.
Hay quienes cuentan con la hermosa bendición de tener padres y abuelos cristianos. En este caso los abuelos cumplen el rol de complementar la educación y formación personal de sus nietos. No resulta un dato menor el saber que los niños imitan a sus referentes, y qué mejor, que además de ser sus abuelos, estos los instruyan como hijos de Dios, bíblicamente. Aunque también nos encontramos con situaciones en que solo los abuelos son cristianos y los padres no. En este caso habrá quienes dirán que mucho no pueden hacer ya que una cosa son los padres y lo que ellos transmitan a sus hijos y otra muy diferente la que puedan compartirles sus abuelos. Si bien es respetable este punto de vista hasta cierto punto, como hijos de Dios no tenemos excusa alguna, debemos y podemos aconsejarlos a tener una vida cristiana con los valores que corresponden a lo que Dios espera y quiere de sus hijos, porque nos ama.
Por algo Dios nos permite ser abuelos, nada escapa de sus planes.
Así que acepte ser ese punto estratégico que Dios quiere usar para bendición, no solamente para sus nietos sino para todo aquel que le rodea! Dice en Proverbios 22:6…” instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”…

