Por: Ps. Graciela Gares
Parte 1:
Parte 2:
La División Salud de la Intendencia Municipal de Montevideo, organizó el 20 de marzo de este año una actividad académica sobre el tema: “Mitos, realidades sobre el fentanilo y sus posibles repercusiones en Uruguay”, donde especialistas a nivel mundial expusieron ideas sobre el asunto.
El alerta por la droga “zombie” (así lucen los que se intoxican con ella), se viene extendiendo y ya está presente en Argentina y Brasil, es decir en nuestras fronteras. En opinión del Secretario General de la Junta Nacional de Drogas (JND), es muy fácil que esta droga sintética ingrese a Uruguay, aunque él entiende que su uso no se extenderá demasiado. Pero eso, nadie puede asegurarlo.
El fentanilo es un opioide que usado como droga, genera mucho miedo por la alta mortalidad que registra en países de América del Norte, en particular Estados Unidos y Canadá, donde han muerto cientos de usuarios por sobredosis. Se denomina opiáceos a las sustancias vegetales derivadas del opio. Y opioides a sus derivados sintéticos o semi-sintéticos, producidos en Laboratorios, como la heroína, la morfina y el fentanilo.
Actualmente, se produce en China y se exporta a Estados Unidos. Se usa comúnmente en hospitales con receta médica, para aliviar el dolor y como anestésico. Pero es muy potente y adictivo. Tiene un efecto euforizante, buscado por los usuarios de drogas, particularmente los consumidores de heroína y demás opiáceos. Por ello, se ha desarrollado un mercado de venta ilícita de fentanilo y sus derivados. Allí se suele mezclar clandestinamente con otros opioides, de modo que el usuario de drogas puede llegar a consumir el fentanilo sin saberlo, al adquirir otras drogas. Inhalado su efecto es más fuerte; también se fuma o se inyecta. Es más barato y 50 veces más potente que la heroína o la morfina. El fentanilo y sus análogos pueden presentarse en polvo, tabletas, cápsulas, líquidos o sellos.
Desde 2014 es responsable de muchas muertes en los Estados Unidos, mayoritariamente de varones jóvenes y adultos de entre 30 y 59 años de edad, en particular el segmento que asiste a eventos en discotecas y fiestas electrónicas donde es fácil adquirirlo. En efecto, dos tercios de las aproximadamente 110.000 muertes por sobredosis en el año 2022 fueron causadas por el consumo de esa sustancia sintética. Hasta ahora, pese a la colaboración entre agencias de seguridad y de lucha contra las drogas de distintos países, el consumo de fentanilo va en aumento.
Tipos de drogas:
Las sustancias psico-activas provistas en el mercado se clasifican en al menos 3 tipos, según sus efectos:
a) Depresoras del sistema nervioso (SNC): alcohol, opiáceos como morfina o heroína, preferido por extrovertidos.
b) Estimulantes del sistema nervioso: cocaína, anfetaminas, preferida por introvertidos y tímidos.
c) Perturbadoras del SNC: Alucinógenos LSD, hongos, marihuana, drogas de síntesis, elegidas por los que buscan sensaciones nuevas.
Situación en Uruguay
En Uruguay se estima que el fentanilo todavía no aterrizó masivamente en el país, ya que son mínimos los registros de la presencia de esta droga hasta ahora. Para Daniel Radío, Secretario General de la JND, «es muy fácil» que el fentanilo ingrese a Uruguay «porque los volúmenes que se necesitan son muy escasos», debido a los efectos potentes de la droga.
«Cuando hablas de cocaína hablas de gramos, cuando hablas de morfina hablas de miligramos y cuando hablas de fentanilo hablas de microgramos», explicó en entrevista con un periódico de la capital uruguaya. Por eso, el margen entre el consumo para generar el efecto y la sobredosis es mínima y la droga pasa a ser letal. La relación entre potencia-grado de toxicidad aguda y dosis, la torna muy agresiva.
El secretario de la JND reconoce que para los narcotraficantes este tipo de drogas es muy redituable, dado que bastan pequeñas cantidades para generar efectos, dejando grandes márgenes de ganancia a los traficantes. Una sola píldora puede matar si no se administra el antídoto adecuado a tiempo.
La intoxicación aguda por opioides provoca: Depresión del sistema nervioso central, que evoluciona al coma, constricción de pupilas, depresión respiratoria, deprime el ritmo cardíaco y la presión arterial, disminuye la motilidad gastrointestinal, genera edema agudo de pulmón (heroína), convulsiones (meperidina, tramadol) y/o cuadros graves (insuficiencia respiratoria, neumonia aspirativa, shock).
Una complicación particular al atender al intoxicado con fentanilo es la dificultad para detectar su presencia en el organismo, ya que no se constata el consumo en un test común de screening de orina.
Monitoreo de drogas en las Américas
En 2022, la Administración de Control de Drogas de EE.UU. incautó más de 59.6 millones de pastillas adulteradas con fentanilo y casi 6 kg de fentanilo en polvo. Correspondían a 395.7 millones de dosis letales de fentanilo. En 2023 correspondieron a más 287 millones de dosis letales.
“El tema no es si el fentanilo llega a Uruguay, sino cuándo”. Es cuestión de tiempo, dijo Margalit Murray, jefa de Seguridad Regional de la Embajada de Estados Unidos con base en Uruguay.
Un adagio siempre vigente dice: “más vale prevenir que curar”. ¿Cómo protegernos de este flagelo?
Prevención del sistema sanitario
Desde los ámbitos gubernamentales se entiende que abordar este problema de salud pública de manera efectiva “implica fortalecer redes que involucran organismos gubernamentales (sistemas de alerta temprana), laboratorios clínicos y forenses, organizaciones no gubernamentales con acceso a los usuarios, así como universidades y centros de toxicología”. Y esto es lo mínimo que esperamos de nuestras autoridades nacionales.
Pero la preocupación radica en que décadas de lucha contra las conductas adictivas en el país no han logrado erradicar el problema, sino que el mismo se agudiza más, al punto que estadísticas oficiales informan que cada vez hay nuevas personas en situación de calle y de ellas el 92 % consumen drogas.
No pudiendo ganar la batalla contra este consumo nocivo, se vienen implementando políticas de reducción de daño, para disminuir las chances de contagios y muerte en los consumidores. Esto es importante, pero implica atenuar consecuencias y no dar una solución de fondo al problema.
Prevención desde la familia y la sociedad
Los principales factores de riesgo para el inicio temprano del consumo de drogas en menores de edad tienen que ver con su entorno familiar y social: desintegración familiar, ausencia de figura paterna, ausencia de límites o disciplina en exceso autoritaria, fracaso académico, afecto parental no demostrado, referentes consumidores (padres alcohólicos, fumadores, madres adictas a psicofármacos), maltrato emocional, físico o abuso sexual, ausencia de formación en valores para la vida.
La reversión de estas amenazas es responsabilidad del entorno familiar. Lo expresado no excluye la responsabilidad del joven al optar por el consumo de drogas, por rebelión contra el sistema familiar o parental. Pero admitamos que la familia debe proveer el mejor clima para el desarrollo del proyecto de vida de sus descendientes.
Prevención desde la Iglesia de Cristo
En todo adicto hay un vacío de identidad, de sentido de vida, de amor genuino e incondicional y la Iglesia conoce las fuentes auténticas para satisfacer tales necesidades: nuestro Padre y Creador, Dios. Ante el fracaso de la sociedad secular, los cristianos somos responsables de llegar con las buenas noticias de Jesucristo, a la vida de cada uno de los que aún no las conocen. “Vayan y prediquen el evangelio a toda criatura” (Marcos 16: 15) fue el mandato que el Salvador nos confió y ordenó.
Muchísimas vidas han sido cambiadas por Cristo cuando conocieron el amor incondicional que Dios les tiene. Asimismo, aún ante drogas potentes y mortíferas como el fentanilo, sigue activo el poder de Jesucristo para quitar esa esclavitud: “Así que si el Hijo los libera, Uds. serán verdaderamente libres”. (Juan 8: 36)
Ps. Graciela Gares: Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 h

