Por: Ps. Graciela Gares
Las prisas de las festividades de final del año parecen no dejarnos mucho tiempo libre para las reflexiones que acompañan normalmente al cierre de una etapa.
Muchos llegamos con una fatiga emocional, fruto de la sobrecarga de exigencias preocupaciones y presiones de distinto orden, que vienen afectando nuestra energía, capacidad de concentración y disposición de ánimo, y no quisiéramos ingresar al nuevo año con pesadas mochilas.
Aún en el frenesí que envuelve el mes de diciembre en Occidente, sobrevuelan inevitablemente en nuestro espíritu inquietudes y reflexiones.
Por ello les proponemos analizar qué deberíamos soltar y qué es bueno retener al iniciar un nuevo año, para favorecer el descanso emocional.
¿Fue un buen año para ti o un período con escaso fruto? ¿Crecimos como individuos o sólo envejecimos un año más? ¿Más victorias que fracasos o al revés? ¿Alcanzamos alguna meta muy anhelada? Ojalá que todos pudiéramos hacer balances positivos, pero si así no fuera el caso, el nuevo año se presenta como una oportunidad y un reto para corregir el camino de nuestra existencia.
En este último espacio del 2025 les invitamos a pensar en el año que termina como un ciclo debe cerrarse, para abrirnos a lo nuevo que traerá el año entrante.
Nos permitirá dejar atrás mochilas, liberar energía comprometida con asuntos del pasado y entrar más livianos a la nueva etapa que se abre ante nuestros ojos.
Un buen período de licencia o de vacaciones nos repondrá reponer energías físicas, en tanto que cerrar ciclo, recargará los depósitos de energía emocional y mental.
Necesidad de soltar
¿Con qué cosas no querrías cargar durante el 2026? ¿Qué necesitas soltar o dejar ir?
Quizá malos hábitos como la pereza, dudas o postergaciones, prisas injustificadas (por ansiedad y temores), dependencias o adicciones.
Tal vez, rencores o resentimientos. Los seres humanos, como raza caída, tendemos a dañarnos mutuamente. Por ello, el perdón, más que un acto esporádico debería transformarse en nosotros en una forma de vida.
“Todos ofendemos muchas veces” afirmaba el escritor de la carta bíblica. (Santiago 3: 2). La falta de perdón hacia alguien o hacia nosotros mismos por aquellas cosas en las que nos vimos fracasar, es una mochila pesada para arrancar un nuevo año.
Pensemos acerca de los vínculos que no suman, sino que nos restan fe, propósito o tiempo valioso de vida. Pablo recomendaba a Timoteo apartarse de personas chismosas, sin compasión, amantes del dinero o sin temor a Dios. (2 Timoteo 3: 1 – 5)
¿De índole de personas deseas rodearte en el 2026?
¿Y qué tal la maleta de asuntos inconclusos? ¿Tenemos charlas pendientes, duelos sin cerrar o despedidas no materializadas? Quizá tuvimos que dejar un trabajo o una relación, pero seguimos pensando obsesivamente en ella.
Necesidad de retener
¿Qué deseas llevar en tu maleta para ingresar al nuevo año?
Amistades.
¿Qué rol jugaron tus amigos en tu vida en este año que finaliza? El que anda con sabios será sabio, más el compañero de los necios sufrirá daño. (Proverbios 13: 20)
Tareas.
¿En qué cosas nos arrepentimos de haber invertido tiempo en este 2025: internet, Netflix, videojuegos, ocio excesivo? La exhortación bíblica nos ayuda a planificarlo mejor para el 2026:
“Por tanto, tengan cuidado de cómo andan, no como necios, sino como sabios. Aprovechando al máximo el tiempo, porque los días son malos.” (Efesios 5:15-16)
Creencias.
Se nos exhorta a seguir firmes en la fe que profesamos (Hebreos 4: 14) en tiempos de creciente incredulidad, donde muchos se apartarán de la fe siguiendo fábulas (new age, creencias ancestrales, constelaciones familiares, cartas astrales, etc.)
Si satanás controla nuestra mente, determina nuestro estado de ánimo (depresión, ansiedad, irritabilidad) y nuestra conducta.
Actitudes virtuosas: humildad, paciencia, confianza.
La exhortación de Pablo a los jóvenes se puede hacer extensiva a personas de toda edad: “esmérate en seguir la justicia, la fe, el amor y la paz, junto con los que invocan al Señor con un corazón limpio.” (2 Timoteo 2: 22)
“Yo vengo pronto. Aférrate a lo que tienes, para que nadie te quite tu corona.” (Apocalipsis 3: 11)
Desde este espacio de reflexión deseamos que ¡la paz de Dios, que es mayor de lo que el ser humano puede entender, cuide sus corazones y pensamientos, cada día del nuevo año que comienza! (Filipenses 4: 7)
Ps. Graciela Gares: Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 h

