Al comenzar el año 2025, reflexionamos en la oportunidad de un nuevo comienzo que Dios nos ofrece. Más allá de simples propósitos y metas, Él nos da algo mucho más profundo y eterno: lo “nuevo” que transforma nuestras vidas.
Celebremos juntos las promesas de Dios que nos renuevan día a día y nos preparan para un futuro lleno de esperanza y propósito.
- Nueva vida en Cristo— “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” – 2 Corintios 5:17
- Nuevo corazón— “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros…” – Ezequiel 36:26
- Nuevo nombre— Dios nos dará un día un nuevo nombre que reflejará nuestro carácter (Isaías 62:2).
- Nuevo destino— Más allá de esta vida, estaremos presentes con el Señor (2 Corintios 5:8).
- Nuevas misericordias— Dios nos anima a comenzar de nuevo, cada mañana (Lamentaciones 3:23).
- Nueva mente— “…Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…” – Romanos 12:2
- Nuevo cuerpo— Un cuerpo incorruptible, que nunca morirá (1 Corintios 15:54).
- Nueva recompensa— Una corona incorruptible (1 Corintios 9:25).
- Nuevas fuerzas— ¿Cansado? Alguien tendrá fuerzas renovadas (Isaías 40:31).
- Nuevos ojos— “Porque por fe andamos, no por vista.” – 2 Corintios 5:7
- Nueva meta— Agradar al Señor (1 Tesalonicenses 4:1).
- Nuevo destino— “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” – 1 Tesalonicenses 4:17
- Nueva relación con Dios— Nuestra fe se convertirá en vista. Algo mayor viene para todos nosotros en nuestra relación con Dios. Y como dice Apocalipsis 21, Jesús mismo vendrá a nosotros y le veremos cara a cara. Estaremos para siempre con Él, con corazones puros (sin pecado) y cuerpos gloriosos en una nueva tierra.
1 Juan 3:3 dice que todo el que tiene esta esperanza en Dios se purifica a sí mismo en anticipación.
Así que este es nuestro nuevo llamado: Fijemos nuestros ojos en Jesús y terminemos la carrera.
A Través de la Biblia

